Buscar la mejor opción dentro de la ley para gestionar su patrimonio reduciendo su factura con Hacienda es una práctica altamente recomendable para proteger sus intereses económicos. Tanto más si dispone de un patrimonio elevado o si le preocupa facilitar la sucesión de éste hacia sus herederos. Por eso, en este post explicamos con detalle en qué consiste la sociedad patrimonial familiar, en qué casos puede constituirse y cuáles son las ventajas –y desventajas- fiscales que ofrece con respecto a otras modalidades. Con todo, las circunstancias particulares de cada persona pueden llevar a aconsejar vías distintas: no siempre la sociedad patrimonial familiar es la formula más adecuada, y es importante analizar cada caso concreto para alcanzar una solución óptima.

¿Qué es una sociedad patrimonial familiar o entidad patrimonial?

Una sociedad patrimonial familiar es, grosso modo, aquella que se dedica mayoritariamente a la gestión de bienes en lugar de a la realización de una actividad económica. Hasta 2015 estas sociedades se conocían coloquialmente como patrimoniales, pero la reforma fiscal de ese año trajo de la mano una definición legal para ellas y su inclusión en la Ley del Impuesto sobre Sociedades, en la que quedaron bautizadas como entidades patrimoniales. Su regulación la encontramos en el artículo 5.2 de la Ley:

“A los efectos de lo previsto en esta Ley, se entenderá por entidad patrimonial y que, por tanto, no realiza una actividad económica, aquella en la que más de la mitad de su activo esté constituido por valores o no esté afecto (…) a una actividad económica”.

La misma norma define qué se considera actividad económica:

“Se entenderá por actividad económica la ordenación por cuenta propia de los medios de producción y de recursos humanos o de uno de ambos con la finalidad de intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios”.

Normalmente la actividad principal de estas sociedades consiste en la gestión de un patrimonio mobiliario o inmobiliario. A estos efectos, es importante que la Ley entiende que no constituye actividad económica el arrendamiento de inmuebles cuando no exista ninguna persona empleada con contrato laboral y jornada completa dedicada a esta gestión. Sí existirá actividad económica, por tanto, cuando exista al menos una persona empleada con estas características.

También se considerarán sociedades patrimoniales aquellas en las que más de la mitad de su activo esté formado por valores.

Ventajas de la sociedad patrimonial familiar

Es muy habitual que los contribuyentes opten por la figura de la sociedad patrimonial familiar o entidad patrimonial a la hora de pagar sus impuestos, especialmente cuando su patrimonio tiene un valor elevado. La sociedad patrimonial tributa por el Impuesto sobre Sociedades, en lugar de hacerlo por el Impuesto sobre el Patrimonio. Y hay que tener en cuenta que este último es un impuesto que varía en función del importe declarado y de la comunidad autónoma en la que nos encontremos, por lo que no es fácil saber qué fórmula es fiscalmente más ventajosa sin analizar cada caso concreto.

Por otro lado, es importante resaltar que la sociedad patrimonial no existe de forma diferenciada en la legislación mercantil: se trata de una sociedad de capital de características especiales que permiten que ésta tribute de forma diferenciada y, en ocasiones, más ventajosa.

Sobre todo, es importante no perder de vista que el juego de exenciones y demás ventajas que recoge la Ley del Impuesto sobre Sociedades no siempre se aplica a las sociedades patrimoniales, por lo que habrá que estudiar cada caso concreto para analizar qué opción fiscal es más ventajosa. La reforma fiscal de 2015 supuso crear un nuevo régimen para las antiguas sociedades patrimoniales, eliminando algunos incentivos.

Estas son algunas limitaciones introducidas con la reforma fiscal del 2015:

  • No podrán compensar las bases imponibles negativas
  • No podrán aplicar el tipo de gravamen del 15% para entidades de nueva creación
  • Aplicación más severa de las medidas de transparencia fiscal internacional
  • No podrán aplicar los incentivos fiscales establecidos para las entidades de reducida dimensión
  • No podrán acogerse al Régimen de las entidades de tenencia de valores extranjeros, si procediese por su actividad


¿Para qué están pensadas las sociedades patrimoniales?

Las sociedades patrimoniales o entidades patrimoniales están pensadas para separar los patrimonios de la actividad económica de los que no estén íntimamente relacionados con ésta. De esta forma, los socios pueden asegurarse de que parte de su negocio tribute a un porcentaje fijo, y otra de forma variable, de acuerdo con sus ganancias.

Crear una sociedad patrimonial es un instrumento útil para, por ejemplo, reducir el tamaño de una empresa de gran envergadura, ya que éstas tienen muchas más obligaciones que una pyme. Además, esta separación permite gestionar mejor el riesgo, al separarse los activos fijos y básicos de la empresa. Se evita así que éstos se expongan a los malos momentos de la empresa, protegiéndolos ante esas fluctuaciones de la actividad empresarial.

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